¿Qué dice la Biblia acerca de las drogas y el alcohol, más allá de su uso medicinal y culinario?

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¿Qué dice la Biblia acerca de las drogas y el alcohol, más allá de su uso medicinal y culinario?

Mensaje por Admin el Lun Feb 13, 2012 11:26 am

En las traducciones al español no aparecen versículos de la Escritura que clara y específicamente aludan al uso de drogas recreativas o alucinógenas, pero veremos que la palabra griega pharmakeia se refiere a ellas. Sí existen, sin embargo, algunos versículos que hablan acerca del uso incorrecto de las bebidas alcohólicas, las que producen un estado similar de alteración mental. Veamos algunos de ellos para tener un marco que nos permita examinar este tópico.

Efesios 5:18 (VRV–1995)
No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución [“disolución”, en griego, significa “una vida abandonada, disoluta; libertinaje, prodigalidad”].

Proverbios 23:21a (VRV–1995)
Porque el bebedor y el comilón se empobrecerán.

1 Corintios 5:11
Pero en esta carta quiero aclararles que no deben relacionarse con nadie que, llamándose hermano, sea inmoral o avaro, idólatra, calumniador, borracho o estafador. Con tal persona ni siquiera deben juntarse para comer.

A pesar de lo que enseñan algunos cristianos, la Palabra de Dios no prohíbe la ingesta de bebidas alcohólicas. No es pecado beber cerveza, ni whisky. Sin embargo, está claramente prohibido emborracharse. Un cristiano podría entonces concluir que si no bebe nada de alcohol elimina la posibilidad de abusar de él, y por lo tanto, podría decidir no beber. Cada uno de nosotros debe elegir por sí mismo cómo relacionarse con la bebida alcohólica, pero no existe fundamento bíblico que avale el menosprecio a nuestros hermanos en Cristo que disfrutan de beber de vez en cuando, sin emborracharse.

¿Por qué nos dice Dios que no nos embriaguemos? Porque la vida es una batalla espiritual y debemos controlarnos y estar alertas (1 Tesalonisenses 5:6). En primer lugar, debemos estar alertas para poder servir a Dios. Dios quiere que estemos constantemente enfocados en Él, y las personas tienen necesidades cuando menos lo esperamos. El siervo de Dios está “siempre listo”, y debe estar preparado y deseoso para servir. En segundo lugar, nuestro enemigo, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar (1 Pedro 5:8 NVI). Los espíritus malignos de Satanás generalmente se infiltran en las personas a través de sus mentes. La Escritura está repleta de instrucciones acerca de cómo manejar nuestras mentes apropiadamente, controlando nuestros pensamientos y convirtiéndolos en pensamientos según Dios. Por ejemplo:

1 Pedro 1:13 (VRV–1995)
Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios [tengan dominio propio] y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.

Romanos 12:2
No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

1 Tesalonicenses 5:6-8
(6) No debemos, pues, dormirnos como los demás, sino mantenernos alerta y en nuestro sano juicio [sobrios en la VRV – 1995].
(7) Los que duermen, de noche duermen, y los que se emborrachan, de noche se emborrachan.
(Cool Nosotros que somos del día, por el contrario, estemos siempre en nuestro sano juicio [sobrios en la VRV – 1995], protegidos por la coraza de la fe y del amor, y por el casco de la esperanza de salvación.

Proverbios 23:7 (La Biblia de las Américas) dice: “pues como piensa dentro de sí, así es”. Esto se debe a que los pensamientos son las semillas de nuestras palabras y hechos. El modo en que “renovamos nuestras mentes” y llegamos a ser “sobrios” es eligiendo pensar en lo que la Palabra de Dios nos dice que pensemos. 2 Corintios 10:5 llama a esto “llevar cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo”. De este modo acorazamos nuestras mentes contra nuestro enemigo, Satanás, quien está constantemente bombardeándonos con estímulos diseñados para dirigir nuestros pensamientos en la dirección contraria a Dios, llevándonos a actuar fuera de Su voluntad y, consecuentemente, llegar a abrir nuestras mentes a una influencia espiritual maligna.

En la Escritura, Dios usa la palabra “corazón” para referirse al núcleo interno del propio ser, lo profundo de la mente, en donde reside la verdadera fe o la incredulidad. Él amonesta a los creyentes a guardar sus corazones para no permitir que entre ninguna influencia maligna, porque si alguna entra, puede traer consecuencias devastadoras.

Proverbios 4:23
Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.

Cuando uno está ebrio, en realidad está fuera de juicio. No puede cuidar su corazón, y le es difícil o imposible servir a Dios o a la gente de Dios de un modo efectivo. Una persona ebria no es efectiva para orar por otros o para ministrarles. Más aún, una persona ebria se abre a la posibilidad de que espíritus malignos entren en su mente causando confusión o daños a sí mismo o a otros.

La Biblia pone el uso de las drogas en la misma categoría que emborracharse (Gálatas 5:19-21): ambos son prohibidos por Dios a causa de lo que le produce al individuo personalmente y cómo lo inhabilitan para ministrar a otros. Sin embargo, antes de ir a los versículos específicos que mencionan las drogas debemos entender algo acerca de la Palabra de Dios. La Biblia está escrita de tal manera que las personas que están buscando conocer la voluntad de Dios puedan hacerlo. Es imposible que Dios escriba un libro que abarque todo pecado. Hoy en día podemos pecar de formas tales que nadie en los tiempos bíblicos hubiera siquiera imaginado, como la pornografía infantil en Internet. La Palabra de Dios es “instrucción en justicia” (2 Timoteo 3:16), siendo esta una instrucción general que puede ser aplicada por personas sabias. El LSD, la metanfetamina, la cocaína, el crack, etc., no existían en los tiempos bíblicos, por eso Dios no los menciona en la Biblia. Lo que Dios sí dice, en muchas formas diferentes, es que el cristiano es un ministro de Dios para Su gente, y debería estar alerta y preparado para servir en todo momento, aún cuando esto signifique estar solo, orando por alguien. Estar borracho o drogado lo deja a uno sin la capacidad para ser efectivo para Dios.

Las drogas utilizadas para alterar el estado mental, y de ese modo “escapar a la realidad”, generan el mismo efecto que el exceso de alcohol: dejan a una persona mentalmente “fuera de control”. Al igual que con el alcohol, el individuo que está muy drogado no está en condiciones de cumplir el mandamiento de “estar alertas y con dominio propio”. Muchas drogas son alucinógenas, y una alucinación es una “falsa noción, creencia o impresión; ilusión o engaño.” En la Biblia, la palabra griega “verdad” significa “realidad.” El objetivo de Satanás es lograr que las personas actúen en base a una falsa realidad.

La Escritura, de hecho, aborda indirectamente el uso ilícito de drogas y lo conecta con la borrachera en los versículos que veremos a continuación, donde la palabra griega para “hechicería” es pharmakeia, que incluye “el uso o administración de drogas,” “envenenamiento [por medio de drogas]” (Léxico de Thayer), y la variante pharmakon usada en Apocalipsis 9:21 indicando “el uso de ciertas pociones o drogas” y el lanzar hechizos (Léxico griego Louw Nida). Esta misma palabra raíz es también traducida como “hechicero” y “hechicerías” (ver Apocalipsis 9:21; 18:23; 21:8; 22:15 en la VRV-1995). La mayoría de las versiones de la Biblia la traduce “hechicería” debido a que pharmakeia también hace referencia a las hechicerías y brujerías en las que se usaban drogas para hacer pociones, hechizos, etc. Una vez que comprendemos que pharmakeia está relacionada con el uso de drogas, véase cómo aparece, junto con la borrachera, en la lista de “obras de la carne” de Gálatas.

Gálatas 5:19-21
(19) Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje;
(20) idolatría y brujería [pharmakeia]; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos
(21) y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Las drogas recreativas y alucinógenas no fueron inventadas en Haight-Ashbury [1] en la década de los 60. Han sido armas del arsenal de Satanás por miles de años, y han contribuido significativamente a la destrucción de las vidas de millones de personas como lo confirman tanto la Escritura como la historia.

Hay otras verdades bíblicas que dejan en claro que el uso de drogas recreativas y alucinógenas es perjudicial. Debemos cuidar nuestros cuerpos para poder servir a Dios por muchos años, y las drogas debilitan el cuerpo. Además, debemos administrar los recursos financieros que nos dio Dios, y usar nuestro dinero para comprar drogas difícilmente es administrar bien. Más allá de esto, muchos consumidores de drogas recurren al delito para mantener su hábito, y estos delitos van desde robarle a otros adictos hasta el asesinato de personas inocentes para poder costear su próxima dosis. Por eso, más allá del pecado de la borrachera o del uso de drogas en sí mismos, están los pecados de mentir, robar y asesinar, que es a lo que lleva tal modo de vida. En resumen, el consumo de drogas nos quita la posibilidad de “vivir una vida verdadera.”

Muchos consumidores dicen que están en búsqueda de paz, alegría y la “motivación” que les da la droga. ¡Qué triste! Todo las cosas categorizadas como “buenas” que dicen que las drogas producen en ellos, sólo Dios, nuestro Padre celestial, puede dárnoslas por medio de Jesucristo. Dios nos diseñó para disfrutar la vida y para que nos involucremos en ella, y los supuestos “beneficios” de las drogas y el alcohol son falsificaciones, en el mejor de los casos. Consumir drogas recreativas y emborracharse son acciones egoístas y peligrosas. La adicción no es un escape del dolor, es dolor de la peor clase, como tristemente lo pueden testimoniar incontables miles de ex adictos. Por el contrario, una íntima relación con el Señor Jesús nos brinda todas esas cosas buenas y más. Así, no tendremos que desesperarnos y buscar medios artificiales de alterar ese estado mental. Estaremos tan llenos de gozo y paz que cualquier cosa que alterara tal estado sería un “depresivo”.
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Re: ¿Qué dice la Biblia acerca de las drogas y el alcohol, más allá de su uso medicinal y culinario?

Mensaje por ferchuvc el Lun Feb 13, 2012 1:19 pm

Totalmente de acuerdo. paz del señor
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